¿Qué Somos? – El Club De La Lucha – Tyler Durden

Conversación entre el narrador (Edward Norton) y Tyler Durden (Brad Pitt) en una escena de la película El club de la lucha.

¿Qué somos?

¿Qué somos?

Interior de un bar – por la noche.

El narrador, cuyo nombre nunca se menciona, después de quemarse su bonito piso totalmente equipado con el catálogo de Ikea, conversa con Tyler Durden mientras los dos toman cervezas en un bar.

Narrador: Cuando compras muebles, te dices, ya está. Ya nunca necesitaré un sofá. Pase lo que pase, lo del sofá está solucionado. Tenía de todo. Un equipo de música decente, un guardarropa cada vez más respetable, etc. Estaba a punto de ser un hombre completo.

Tyler Durden: Joder, tío, y ahora nada.

Narrador: Nada de nada. Nada.

Tyler Durden: ¿Sabes lo qué es un edredón nórdico?
Narrador:  Un cobertor.
Tyler Durden:  Exacto. Es una manta. Sólo una manta. ¿Por qué sabemos los tíos como nosotros que es un edredón? ¿Es esencial para nuestra supervivencia en el sentido cazador – recolector? No.  ¿Qué somos entonces?
Narrador:  No sé. Consumidores.
Tyler Durden:  Exacto. Consumidores. Somos subproductos de una obsesión por el estilo de vida. Asesinatos, crimen, pobreza, etc. Esas cosas no me preocupan. Lo que me preocupa son las revistas de famosos, televisión con 500 cadenas, un nombre en mi ropa interior.

Tyler Durden: Has perdido un montón de soluciones para la vida moderna.

Tyler Durden: “Las cosas que posees terminan poseyéndote”.

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Somos Los Hijos Malditos De La Historia – El Club De La Lucha

Monólogo de Tyler Durden (Brad Pitt) en una escena de la película El club de la lucha.

El club de la lucha

El club de la lucha

Interior de un sótano – por la noche.

La primera regla del club de la lucha es no hablar del club de la lucha. Cada fin de semana, en sótanos y aparcamientos de todo el país, jóvenes oficinistas se quitan los zapatos y las camisas y pelean entre sí hasta la extenuación. Los lunes vuelven a sus despachos con los ojos amoratados, algún diente de menos y un sentimiento embriagador de omnipotencia. Pero estas reuniones son solo el comienzo del plan con el que Tyler Durden, proyeccionista, camarero y oscuro genio anárquico, aspira a vengarse de una sociedad paralizada por el consumismo exacerbado.

TYLER DURDEN: “Quiero a los mejores en el club de la lucha. Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos.

Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos y estamos, muy, muy cabreados”.